Osuna pensaba en llevar a Pedro a casa por sí sola.
Pero Pedro no podía ni caminar y tuvo que llamar a su seguridad.
Pedro yacía en el sofá, mareado y exhausto.
La persona que solía cuidarlo y prepararle la bebida para la resaca no estaba a su lado.
Así que cuando Pedro empezó a recuperar la consciencia, con un dolor de cabeza insoportable, lo primero que vio fue un entorno borroso.
Solo había una pequeña lámpara encendida.
Osuna le dijo al guardaespaldas que dejara a Pedro en el sofá y se fue a descansar, pensando que Pedro probablemente no se despertaría hasta el día siguiente.
Pedro permaneció inmóvil, su...