Por fin, tenía tiempo libre y no tenía que preocuparme por cuidar a Pedro.
Durante esa semana en casa, me sentí como si me hubiera tomado unas pequeñas vacaciones.
Cada día, me dedicaba a comer, dormir y mirar el móvil.
Como si los eventos del mundo exterior no tuvieran nada que ver conmigo.
Durante esa semana, Pedro estuvo ocupado entre la oficina y cuidando a Osuna.
Finalmente, pensó en regresar a nuestra casa.
Pensaba que una semana sería suficiente para que yo reconsiderara y regresara arrastrando mi maleta.
Imaginaba que volvería a cocinar sus platos favoritos y preparar sus sopas, esperando que volviera.
Pedro también pensaba que si me mostraba...