Tan pronto llegaron a la asa de Martín, se podía escuchar los gritos de una mujer y las carcajadas de unos niños.
Aby lo miró y estaba ahogando una carcajada. Los hijos de la hermana eran unos demonios. Tenían 5 años, eran gemelas y parecían 30 cuando se juntaban con su hijo.
—Esperá— dijo él parado en la puerta de la casa justo antes de abrir.
—¿Qué pasa mi amor?
—¿Y si les caigo mal? Digo ¿Y si te mintieron?
Él le toma las mejillas y las acaricia justo antes de besarla y sonreírse entre tanto Karina, su hermana, abre la puerta y los sorprende.
—O los ubicas vos, o...