Martin no conocía tanto a Dante como para no saber que él regresaría varios minutos después.
Como era de esperarse, entró por la ventana y al hacerlo no la encontró en su habitación.
La buscó por el resto de los espacios hasta que fue donde el baño y escuchó el sonido de la lluvia al caer.
Se estaba bañando.
La puerta estaba entreabierta, por lo que se asomó y la encontró con sus manos apoyadas contra el mosaico de la pared y la cabeza hacia el piso.
La contempló por unos segundos. Se veía hermosa.
A Dante le gustaba mucho, solo que no era capaz de aceptarlo.
Él había pensado...