—¿Todo bien? —pregunta Morena al ver que la vena se le marca en el cuello a su amiga.
—Si, no te preocupes. Es evidente que se le subió el directorio a la cabeza. En fin, ya tiene sus estúpidas tazas limpias.
El tiempo transcurre de lo más normal y aunque han atendido a muchos clientes, está demasiado tranquilo el clima dentro del bar.
Aunque se mostraba indiferente, cada vez que escuchaba la puerta abrirse, esperaba, muy en el fondo, que sea Dante que vuelve solo. Le atormentaba pensar que podría estar revolcándose con esa mujer y la hacía hervir de celos.
Cuando se hizo el horario de salida, ella se...