TRES MESES MÁS TARDE.
Sesenta días habían pasado de aquella ecografía y ya sabían el sexo del bebé.
A diferencia del primer embarazo, en este no iría a parir sola porque iba a estar con el hombre de su vida y sabía que, aunque le dolería el parto, no pasaría por lo que de aquella vez porque no la dejó sola un segundo y presenciaría todo el proceso, aunque apostaban con León a que no resistiría y terminaría desmayado en plena sala. Aby también lo creía, pero él se sentía fuerte y por eso, fue el que decidió uno de sus bienes más preciados: su majestuoso Ford Mustang descapotable color...