Tan pronto Dante llegó a su casa lo esperaba León y con una expresión de muy pocos amigos.
—¿Donde pasaste la noche?— preguntó sin vueltas y su primo frunció el ceño.
—¿Qué?
Él no le daba explicaciones a nadie y que viniera a querer saber donde había estado y a sabiendas que al igual que él le importa Aby, era algo que no iría a responder.
—No es tan difícil de responder. ¿Donde y con quién pasaste la noche y todo el día?— interroga más molesto aún.
—Mira, te estas pasando. Yo a ti no tengo por qué darte explicaciones. El echo de que estés en mi casa es solo...