—Amor, ¿estás bien? —pregunta tras acomodar a la nena en la sillita que acababa de acercarle el restaurante.
—Si —respondió nervioso aunque claramente no lo estaba y ella no era tonta para no darse cuenta de ello.
—Dante, si hay algo que te tiene inquieto quiero saberlo. Dijimos que no iba a ver más secretos entre los dos y siento que hay algo que deseas decirme pero algo te detiene ¿me equivoco?
Él la observa en silencio y pese a que una fuerza interior le pide a gritos que hable, que le diga la verdad su boca se mantiene cerrada.
Aby insiste sobre lo que le oculta y al verse...