—¡SOS UN IMBECIL! —le grita Aby a Dante al salir de la dependencia policial y caminar por las calles de Buenos Aires a las 5 de la madrugada mientras sus amigas atrás ven toda la situación carcajeándose. Incluso Erika.
—¡ES TU CULPA! ¡NO TE ATENDÍAS EL TELÉFONO, PERO SEGURO A ÉL SI! —se defiende enfurecido, ella se detiene.
—¡QUE NO! ¡ÉL FUE EL ÚNICO QUE RESPETÓ MI DESICIÓN DE DEJARME TRANQUILA, DE ERMITIRME PENSAR! ¡¿POR QUÉ VOS NO?!—reprocha, pero él se vuelve loco y suelta lo que no quería o esperaba decir y que lo escuche.
—¡PORQUE ME DI CUENTA QUE TE AMO! —El mundo se detiene a su alrededor...