—Ahora que sé que te mueres por mi, dejarás de ser tan idiota ¿Verdad?— le coquetea mientras juega con la cadena que tiene puesta.
—No abuses— la regaña él sonriendo.
—¿Me lo dices de nuevo?— pide haciendo puchero con la boca.
—¿Decirte qué?— se hace el tonto y coloca las llaves en el auto, pero ella se las arrebata y las esconde debajo de su vestido y dentro de su tanga. Él eleva una de sus cejas divertido.—Sabes que es un placer para mí meterte mano ¿Verdad? — pero ella solo se lleva sus brazos hacia detrás de su cabeza y se abraza al apoya nuca para luego sonreír coqueta....