El día había sido agotador. Le dolían los pies, estaba cansada y solo deseaba poder sentir las manos de su chico masajear sus pies y dormir un rato.
—¡AMOR! —grita para llamarlo porque se estaba demorando mucho en el baño y ya quería dormir.
—¡VOY, MI AMOR! —avisa mientras se da unos retoques frente al espejo.
Dante tiene esa picardía en la mirada, esa sensualidad en su andar que hacer que todo lo que desea lo tenga a sus pies, pero Aby no es como todas las demás y aquello por lo que no tenía ni que pedir, con ella se siente al borde de la locura porque no se...