Al recibir la gran noticia, Ricardo se desconectó por un instante. Fue como si su alma se hubiera refugiado muy dentro de su ser, sin mostrar ninguna reacción o expresión en su rostro. Solo estaba inerte con la mirada puesta en la nada. Bella se preocupó mucho con la ausencia de Ricardo, pero Ricardo fue recuperando poco a poco el plano real.
― ¡Ricardo! ¿Ricardo? ¿Me escuchas? ¿Ricardo? ¿Estás bien? ¡Di algo! ―gritaba Bella, mientras manejaba y a la vez veía que Ricardo no respondía ni reaccionaba. Pero de pronto, la voz de Bella comenzó a entrar en su consciencia y Ricardo volvió.
―¿Eh?... ¿Hmm? ... Eh... Lo siento... No...