—Shhh… Cualquiera pensará que estamos discutiendo y no es así, él ahora está trabajando, no tiene por qué preocuparse —le responde con el mismo tono de voz que la señora.
—Oh, por Dios —abre los labios asombrados de las respuestas de Harper—, sabes que eres como un hijo, solo quiero tener una conversación con el hijo que traje al mundo.
La señora es demasiada insistente, no se cansa de manipular, ya se le ha dicho una y otra vez que su hijo no quiere saber nada de ella y que ninguno de los dos somos los niñeros y mensajeros de Harry.
—Por ahora estoy incomunicado, tengo mucho trabajo, pero cuando...