Maldita sea, eso es chantaje.
Precisamente cuando tenía pensado dar media vuelta, siento que alguien de improvisto toma de mi mano y me acerca a él con un gesto posesivo. Me sorprendí al ver ese rostro sin ni una emoción, al ver que no tenía el mismo brillo que tenía cuando me estaba junto a él. Por un momento mi rabia desaparece para transformarse en preocupación. ¿Qué me está pasando? ¿Será que me he convertido en una blanda?
Sin previo aviso, me coge de la mano para llevarme a su cuerpo. Su cercanía me descoloca, me acalora y me enciende. Miro alrededor en busca de cualquier alma que nos pueda...