Mi corazón late muy rápido, más de lo que nunca a latido jamás. El simple hecho de saber, que desobedecería las órdenes de Constantine; de que, rompería aquella promesa que le hice de no ir a buscar sus alas... me partía el alma en mil pedazos.
Pero, ¿cómo dejaría que el inframundo cayera sin apenas intentarlo?
¿Cómo viviría una eternidad en el cielo, sabiendo, que Constantine y los demás habían caído a consecuencia de mi felicidad?
No podría vivir con ello...
Necesitaba una forma de evadir a mi dios del mal; de salir de su rango de vista, de su manto de protección aunque fuera por una hora aproximadamente.
El...