Cosmos y yo nos quedamos mirándonos el uno al otro. Contemplando, el cómo aquella luz brillante y pura, había hecho desaparecer al alma en pena frente a nuestros ojos; demostrándonos, que esta, en realidad aún funcionaba.
—¿Todavía quieres entrar ahí? —Cosmos se tensa y mira la luz sin parpadear; apreciando lo peligrosa que era... lo letal de su tacto.
Si me preguntasen qué sentía ahora mismo, lo podría describir con gran facilidad, solo, utilizando una sola palabra... miedo.
Miedo de la muerte eterna; miedo, de dejar de existir.... miedo, de no ver a Constantine aunque sea, una vez más.
Trago hondo observando la luz en silencio; mirando, aquello que puede...