Tengo al dios del inframundo parado frente a mí observándome. Escaneando mi rostro a detalle con sus hermosos ojos rojos hipnotizantes, con ésa mirada que me hace cuestionarme tantas cosas... que me hace estremecer.
Su mirada es diferente; intensa, perturbante. Le observo fijamente en silencio, a la espera de aquello que pasa por su mente qué aún se reserva para él. Esperando alguna reacción de su parte, ya sea, de aprobación o desaprobación.
Mi corazón se acelera al no saber qué esperar, al no saber cómo reaccionará luego de aquel beso inesperado, luego de haber enlazado nuestros labios por primera vez; luego... de haber expresado, lo que sentimos...
Mi mente...