El ver al dios de todo lo malo parado en aquel pasillo solitario, con sus venas y ojos negros; con ésa expresión de maldad y frivolidad en su rostro; hizo que mi piel se erizara.
Mi respiración ser redujo y sentí no poder respirar por un instante. La mirada abismal de Hades sobre la mía, me hacía quedar inmóvil y permanecer petrificada en aquel lugar sin atrever a moverme ni un solo centímetro.
Observo a Raziel con a esquina del ojo, y puedo ver en la expresión de su rostro y lo nervioso que está.
—Mi señor, no es lo que cree. —Raziel habla en un tono de voz bajo;...