Stella
Escucho el motor de un vehículo acercándose, volteo mi cabeza para ver hacia atrás, y percatarme de que es el autobús. Intento apresurarme en avanzar, sin embargo, me es casi imposible moverme tan rápido como desearía, para llegar a la parada antes que él. Entre maldiciones vuelvo a dejar la maleta en el suelo y levanto una de mis muletas, agitándola en el aire para hacerle una señal al conductor para que se detenga; el chófer parece apiadarse de mí, porque estaciona el autobús unos cuantos metros antes de la parada, y muy amablemente se toma la molestia de abandonar su asiento, para ayudarme a subir.
Johnvid no vive...