Constantine me tiene sostenida por los hombros con un agarre fuerte; su mirada penetrante en mis ojos, su ceño fruncido denotando lo molesto que estaba en estos momentos.
Siento mi corazón palpitar fuerte en mi garganta, cómo si quisiera solo salir por mi boca y alejarse corriendo.
Estoy consiente de que me he equivocado y de que le he faltado el respeto a su persona y a su autoridad de una manera imperdonable, pero, tenía que intentar salvar a aquella chica inocente; tenía que tratar de que ésta no fuera lastimada solo por mi culpa.
—Lárguense ninfas... —Dice lenta y pausadamente, sin sacar su mirada de mis ojos.
Las ninfas,...