Stella
—Chienne, ¡ya todo está arreglado! —Exclama tirando su mochila al suelo—. Ya he hablado, y me dijeron que no hay ningún problema, que puedes volver cuando lo desees.
Estoy observando y escuchando todo lo que me dice Vid, pero no estoy prestándole la atención que requiere.
¿He tenido otra alucinación? ¿Otro sueño, o en realidad él estaba aquí?
¡Voy a volverme loca!
—¿No me estás escuchando? —Chispea los dedos frente a mí para recuperar mi atención.
—Lo siento Vid... —Me disculpo.
—¿Te sucede algo?
—No —sonrío—. No te preocupes, estoy pensando donde buscar trabajo.
—Eso lo vemos mañana mismo —Me sonríe devuelta—. ¡Volveremos a ser las mismas perras inseparables...