Stella
Tengo otra vez después de mucho tiempo, cigarrillos en mis manos. Saco uno de la cajetilla y lo enciendo para prontamente disfrutar del humo que entra a mi boca. Luego lo dejo escapar por esta y mis fosas nasales. Vid me pide uno y lo enciende. Hace mucho tiempo que he dejado el vicio, pero con todo esto que tengo en la cabeza, la necesidad de volver a probar uno se ha acrecentado.
—¿Cuál se supone que es la gracia de esto? —cuestiona inhalando el humo—. No tiene ningún sentido dejar que esto llegue a tus pulmones.
Sigo calando mi cigarrillo y lo miro con una sonrisa, al percatarme...