Se estaciona frente al bloque de departamentos donde vivo, tomo una gran bocanada de aire, resignándome a recibir el mayor regaño de mi vida, aunque tampoco es que me puedan decir mucho, es la primera vez que me desaparezco dos días, mi hermano se ha ido hasta por una semana completa.
—No tienes muchas ganas de irte.
—No, realmente no— Volteo a verlo. —Solo espero que no le llegue una invitación a mi funeral— Me río entre dientes mientras abro la puerta del auto. —Lo veo el lunes señor Baker, que tenga un lindo sábado.
—Lo mismo digo, Astrid.
Camino hacia la entrada, pero a mitad de camino me percato...