Acerca sus labios a mi oído, escuchar como gruñe lleno de placer me hace feliz, al menos sé que lo está disfrutando... de momento. Vuelve a girar su rostro en mi dirección, tratando de besarme, pero vuelvo a negarme, tengo que empezar a hacerme a la idea de que él nunca va a sentir nada por mí y que simplemente está haciendo uso de lo que ha comprado. Al haberme negado a la exigencia de mi amo, me vuelve a nalguear con bastante fuerza.
—Tú vas a hacer lo que yo te diga ¿Quedo claro? — Sisea cerca de mi oído molesto por mi actitud “rebelde”
Resignada, dejo que Derek...