—Si no mal recuerdo, el mal nacido que me ha dejado aquí encerrado es....
—¡Señorita Williams! — Exclama una voz bastante familiar.
Me giro lentamente hacia el señor Villanueva, al tiempo que trago saliva con dificultad, verlo tan sonriente y relajado hace que mis nervios estén a flor de piel, incluso siento demasiado repelús. Tanto Derek como Armando me dan mucho miedo, pero de diferente forma, Baker me da miedo por el alcance de su enojo y de cómo puede desatarla, pero Armando.... es de esas personas que no va a dudar ni un segundo en usar su influencia para aplastar a otros.
—Señor Villanueva, que gusto verlo.
—Maldito cabrón.......