Gina se encontraba en la parte trasera de una camioneta, con Helena en el asiento del copiloto y Nick al volante. Sus lágrimas caían en silencio mientras se abrazaba a sí misma, perdida en sus pensamientos. A pesar de que Nick hablaba, su voz parecía distante y apenas lograba penetrar en la neblina mental que la envolvía. No tenía ningún deseo de prestar atención a sus palabras.
El tiempo parecía desvanecerse mientras el vehículo avanzaba. Gina perdió la noción del tiempo, sin poder distinguir si habían pasado minutos u horas desde que emprendieron su viaje. Finalmente, sintió cómo el automóvil se detenía con un suave sacudón y percibió el sonido...