Sasha se encontraba devuelta en el penthouse, aunque a Elize le daba mala espina estar ahí, sin embargo, era el único lugar que tenían, pero Sasha cargaba secretos que debía compartírselos y todos ellos corrían peligro.
—Como se les contaré a mis padres que me voy a casar—comentaba Elize a Ezra con una pierna en su regaso—.Creerán que estoy embarazada o algo...
—Creo que deberías contarles la verdad—espetó él.
— ¿Cual verdad?
—De nuestro mundo, Elize. Ha pasado mucho tiempo y es el momento.
—Eso los pondría en peligro.
—No más del que estamos ahora—se entrometió Sasha—. Deberíamos irnos de aquí en cuanto podamos.
—Él no vendrá aquí. Si quisiera...