Elize se dirigió al hotel donde estaba hospedada Lisa y ésta le abre la puerta vociferando.
—Porque me visitas la última semana en la que me quedo?—reprochaba ella.
—No he tenido tiempo. Lo siento.
Lisa se sintió lastimada, había planeado tantas cosas para hacer y para hablar a quien demostró su amiga en mucho tiempo, ya que desde hace mucho no tenía amigos. Y aunque Argentina y Uruguay habían sido buenas visitas, aún se sentía huérfana, con Elize se había sentido como si por primera vez fuera a tener una familia, pero Elize tenía su propio mundo.
—Supongo que quise lo imposible—se dijo en voz alta a sí misma.
—¿De...