Elize seguía internada mientras que en la sala de espera se gestaba un ambiente disperso, los padres de Elize, por un lado, enojados y con culpa de haber dejado que su pequeña se fuera tan lejos, y por otro lado, los chicos que incluían a Sasha. , Ezra y Matías.
—Quizás debí estar con ella—decía Ezra viéndola a través de la vitrina en voz alta.
—No hubiera cambiado en nada, ya oíste al doctor, esos no eran sus medicamentos—comentó Sasha.
Y era verdad, Ezra trajo una muestra de la medicación de Elize y el médico comentó que no eran esos los que se habían encontrado en el cuerpo de Elize....