A la mañana siguiente encuentro a un hermoso hombre mirándome, sus lindos ojos celestes me ponen nerviosa.
–Como amanece mi Reyna?
–Bien cariño...
–Mira–señala las maletas–ya compré el vuelo.
–Que bueno...
–No te vas a despedir de tu madre.
–No,no quiero yo la llamo cuando lleguemos.
–Bien...
Ya me cambié y cepille mi cabello no me coloque maquillaje y el gran galán ya está desesperado
–Ya voy amor no te desesperes.
–No solo te veo que estás linda.
–Gracias mi amor.
Minutos después ya estoy lista y Milton embarca las maletas luego nos subimos al auto y arrancamos nuestra salida clandestina a conocer nuevos hábitos, personas, experiencia y sobre todo...