Mientras que Abril vivía la más hermosa y candente historia de amor, la vida de Catalina se acercaba al peor de los infiernos. Gastón había logrado persuadirla de tal modo que no sospechaba bajo ninguna circunstancia que solo estaba utilizándola para su macabro fin, vengarse no solo de Santino, sino de Abril.
Esa noche Cathy no se había encontrado con su mejor amiga, con Ambar, sino que quedó con aquel hombre para pasar la noche juntos, porque desde aquella primera vez, solo habían repetido con otra mujer, que casualmente siempre era la misma, una rubia de cabello ondulado hasta los hombros, cuyo nombre recordaba como Lucy. Esa actitud estaba rompiéndole...