Que Santino supiera que estaba con Gastón, que vendió su cuerpo a él por el dinero para la operación no era una opción y sinceramente no quería que lo supiera. Él le explicó que Rivas siempre se sintió el último vaso de agua en el desierto y que nunca ninguna mujer se había atrevido a dejarlo con lo cual no iría a ser de su agrado el ver a la única que lo hizo en los brazos de otros.
Debía ser sincera en reconocer que una parte de ella se moría por darle celos, por ver la expresión de su rostro al verla de la mano de otro hombre, pero...