Cuando llegó a su casa y vio a su hermana preparar las maletas con tanta ansiedad, supo que no solo a ella le había hablado el doctor, sino que también lo había comunicado por correo electrónico, el mismo al que su mejor amiga tenía acceso y como era de esperarse, no se contuvo en decirle a Cathy que, p fin volvería a caminar.
- ¡Hermana! – grito con entusiasmo y poniendo anda su silla de ruedas. - ¡Van a operarme! – exclamó con un brillo en sus ojos que provocó en ella que las primeras lágrimas comenzarán a correr por sus mejillas. - ¿Lloras de felicidad? – pregunto la niña...