En las callejuelas de Florencia, en aquellos barrios dónde pareciera que el glamour Italiano no alcanzaba a llegar y la pobreza dicta de toda necesidad, donde la droga y la depravación son la fuente de ingreso general para su gente, ahí, en una habitación alquilada estaba Sophie, su rostro cubierto por un pasamontañas, llevaba algunos días ya buscando el rastro de Lorenzo sin tener éxito, hasta ahora, hace días que no hablaba con Emma y esperaba de todo corazón que no se hubiera metido en algún lío. Pero ahora, lo que le importaba era el sujeto sentado delante de ella, en una silla, amarrado de pies y muñecas, tenía el...