Habían pasado dos días desde que Emma se había marchado para lo que Sophie entendió como, "una situación necesaria", para el apareamiento de su extraña especie y aunque no podía verla o estar con ella, se sentía tranquila, de alguna forma confiaba en Leonardo y que la mantendría a salvo, mientras tanto, ella se sentía incómoda en aquella casa sin su querida amiga, sus sentidos constantemente le hacían sentir que estaba siendo observada, en la sala, cuando trabajaba en la laptop, cuando salía a correr por las mañanas alrededor del bosque, e incluso en su habitación, razón por la cual ahora mantenía las cortinas cerradas. Y por las noches, venía...