Posteriormente, al intenso momento que habían tenido, Leonardo actuó con astucia y la dejó con cuidado sobre el sofá mientras le preguntaba que le apetecía comer, sabía que actuar de forma frontal para que admitiera que lo que había entre ellos era más que sexo, era una estupidez, ya que por alguna razón, su Luna estaba reacia a profundizar abiertamente en la relación. La cena se había estropeado, así que optaron por comprar comida China, Emma se había cubierto con una manta que había sobre el sofá y cuando el repartidor llego a la puerta, ella se había escapado para llegar hasta la habitación principal, entro en el extenso armario...