—¡Estoy bien!— Gruñó Leonardo por quinta vez en lo que iba de la mañana. Bajaba las escaleras a toda prisa mientras se iba quitando la ropa.
—¡No!, ¡No lo estás! Eres un lobo, ¡ningún lobo practica el celibato! — Mahia venía persiguiéndole detrás mientras iba recogiendo la ropa que este dejaba caer al suelo —¿Oh y sabes por qué? Maldito Alpha terco, ¡por qué no es natural para tu raza! — Roy seguía la discusión lentamente desde atrás— estás tan frustrado que en poco tiempo, si no es sexo, buscarás sangre, ¡es la naturaleza! - gruñó en gritos, ya cansada de repetirle aquel discurso — si no quieres hacerlo conmigo...