Casi no lo había visto, estaba segura de que había sido en un simple pestañeo, la mesa con el almuerzo estaba ahora, a casi un metro hacia el lado, dejando en una fracción de segundo, un vacío entre ellos sentados en sus respectivas sillas. Cuando lo vio venir, la morena instintivamente levantó los brazos rodeando el cuello del mayor, mientras esté enroscaba un brazo propio alrededor de su cintura, y levandola sin un solo problema, pateó la silla a un lado, sacandola de su camino hasta el final del espacio, la presionó con fuerza contra la pared, sus cuerpos vibrantes, calientes presionaban contra el otro, Emma estaba segura de que...