Alba, Angie, y Alex, se despidieron de la señora Vidal, quien no quiso intervenir, hasta no hablar con su hijo antes.
Cuando Santiago, se quedó solo con su madre. Ella se acercó a él, lo abrazó. Como si fuera un niño el joven se puso a llorar en brazos de su progenitora.
-Mi niño, desahógate, aquí estoy a tu lado.
Diana cobijaba a su hijo con su calor ella también lloraba de tristeza, se le partía el alma verlo sufrir de esa manera.
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Aquella tarde. Alba tuvo que contarle la verdad a su hijo, él no hacía otra cosa más que preguntar por su padre.
-¿Por qué me dijiste...