Santiago cerró sus ojos al sentir de nuevo los cálidos labios de Alba que tanto había extrañado.
Ella se quedó inmóvil. Su corazón se detuvo por cuestión de segundos, estuvo a punto de sucumbir, deseó volver a sentir los besos de Santiago, aquellos que muchas veces la atormentaban en sus noches de soledad, entonces recordó sus crueles palabras reaccionando:
-¡Suéltame! -exclamó Alba, empujando a Santiago. -¡En tu vida, se te vuelva ocurrir besarme! -advirtió y se dirigió al baño con las piernas temblorosas.
Santiago entristeció, por un instante llegó a pensar que aún podía existir una esperanza entre ellos, pero el rechazo de Alba le hizo creer que ella ya...