Santiago se encontraba de espaldas al ascensor dando unas indicaciones a su asistente, cuando la voz de su hijo hizo que girara de golpe.
-¡Papi! -exclamó el niño, era la primera vez que lo llamaba así.
Santiago se sorprendió y su corazón se llenó de alegría. Se inclinó a la misma altura de su pequeño para abrazarlo, luego levantó su mirada y observó a Alba sin moverse en la puerta del ascensor. Sus azules ojos cobraron de nuevo el brillo que se había apagado semanas atrás cuando desapareció, entonces volvió su mirada a su hijo.
-Alex, me llamaste papá -pronunció, tratando de contener las lágrimas.
-¿Te molestó que te dijera...