Luego de que la mesa quedara en silencio por unos minutos Linda al fin hablo.
—Eso suena, uff peor que cuando Dante amenaza a alguien. — dijo mirando a Rene, quien afirmaba con su cabeza en completo silencio.
— Es porque no es una amenaza, es una promesa, veras… hija. — Sam disfruto cada letra de esa palabra, se sentía tan surreal, pero sin embargo era ella, su hija al fin estaba a su lado.
— Mañana anunciaremos quién eres realmente, todo el mundo sabrá que eres Dalia Bach. — Linda dejo caer su tenedor de la misma impresión.
— ¿Qué? No, no puedes hacer eso. – tenía un cumulo...