Después de que había terminado de hablar con su amigo Félix, el hombre retomó sus pendientes, los cuáles eran muchos. Si realmente quería irse temprano a casa, tenía que tratar de terminar sus cosas ese día y no dejar que se acumularan para el día siguiente, en ese momento su secretaría de nombre Mariana López había tocado la puerta, la podía ver a través del vidrio, siempre con papeles encima, eso significaba más cosas por revisar, de verdad que no paraba, era imposible encontrar un respiro con tantas cosas por hacer, pero eso era lo suyo... después de todo era su trabajo y aunque lo amaba, ahora se daba cuenta...