Acercó la mano a Elena para que pudiera apreciar de cerca el brazalete que tenía siempre en la muñeca y la mujer lo observó a detalle, dándose cuenta de que era más hermoso a esa distancia tan corta y realmente le llamó más la atención las incrustaciones que tenía.
—¿Son rubíes? Es decir, A eso se le parece no soy muy experta en temas de joyería pero estoy segura de que esto son rubíes.
—Sí, eso también me dijo Flor —elena asintió, aunque estaba un poco confundida porque no sabía quién era Flor —. Es qué hace tiempo atrás, de hecho cuando yo tenía catorce años, fui a una joyería...