Suspiró profundamente. Eso había sido demasiado romántico, pero no dejó que le afectara con su cursilería. Sabía que la palabra "prohibido" envolvía su nombre y el de ella en un solo círculo de color rojo.
—Seguro que cuando estés tranquilo no me dirás nada de esto. Esta conversación quedará en el pasado y ninguno de los dos la sacará a colación. Y eso sería lo mejor para los dos. Piensa en tu hija. Ella es mi amiga y no quiero sentirme mal por arriesgarme y luego perder. Eso es exactamente lo que siento que va a pasar si cedo a esta locura. No hay otra palabra que lo describa mejor...