El día transcurre satisfactorio.
Todos se alegran por nuestra futura unión y nos desean lo mejor. Todos, menos Emily. Ella, sincera como acostumbra a ser, no ve bien mi repentino cambio de decisión. Y la comprendo, ella desde fuera puede ver lo que otros no, lo que Jenny no. Ella vio la incertidumbre en mi mirada, mi indecisión y el pánico que sentí.
Me lo dejó claro...
—Si le haces daño, te las verás conmigo, Leo. Ella no lo merece. Y lo sabes —exclamó, dejándome con la boca abierta, intentando justificarme, pero me hizo callar, negando con la cabeza. De todas maneras, no tenía nada que decir.
Ahora, sé que...