El viaje en tren siempre era una experiencia renovadora.
La luz se colaba a través de las ventanas en el rustico y pintoresco tren hasta Sinaia, antigua Valaquia, en donde las primeras historias sobre hombres lobo, vampiros y cazadores, se habían escuchado, y tal como eran, efectivamente los primeros registros de aquellos llamados seres de la noche, así como los de los cazadores humanos que luchaban contra ellos, databan de aquel lugar. El hermoso castillo de Peles saltaba a la vista en la lejanía, indicándole a Leopoldo Montefeltro, que estaban próximos a llegar a su destino.
Recién despertaba de un profundo sueño, y el anciano cazador se frotaba los ojos...