Y allí estoy con él, en su pequeña pero agradable sala, él se acerca a un pequeño botiquín que tiene en su cocina, y se pone unos guantes de látex para poder limpiarme, alista todo lo necesario para hacer curación en mi rostro, también toma un vaso de agua y unas píldoras para el dolor, se acerca y me los ofrece.
-Se que le debe estar doliendo la cabeza, la pelea fue bastante fuerte señora Amanda, y algo divertida- él no puede evitar que la sonrisa brote de su boca
-No sé qué te pueda parecer gracioso ver a dos mujeres peleándose, pero si, ¿sabes? No sentía esa adrenalina correr...