Al siguiente día como un relojito, Lucia estaba marcándole a mi marido, ni siquiera acababa de amanecer, aunque tenía un poco de sueño no me disgustaba que “seguridad empresa” hubiera llamado tan temprano, la verdad quería volver a la ciudad pronto, pero no quería que él sospechara que yo sabía algo, mi plan tenía que llegar hasta el final.
Cristopher apenas medio abre sus ojos y rechaza la llamada, apaga su teléfono y se recuesta en mi pecho, ¡¿Qué?!, la idea era que contestara con su descaro como siempre lo había hecho, no que rechazara la llamada como antes yo lo quería.
- ¿No vas a contestar? Puede ser una...