Asiento y dejo que los tres intenten consolarme un poco. Después veo cómo se turnan para besar
a Nick. Su madre es la última, y derrama lágrimas sobre su rostro.
—Te quiero, hijo —murmura, casi como si no quisiera que yo la oyese, como si pensara que
voy a condenarla por tener tanta cara. Jamás lo haría. Su angustia es suficiente motivo para que los
acepte. Ahora mi objetivo principal es hacer que la vida de Nick sea como debería ser. Haré lo que
haga falta, pero no sé si él vivirá para consentirlo y apreciarlo.
Derraman más lágrimas.
Levanto la vista y veo cómo se marchan pasando junto a...